El mundo es esclavo de lo que calla.

lunes, 5 de octubre de 2009

La muerte, Primavera.

La primavera es la muerte del nacimiento, es el momento de crecer y de enfrentar. Es el funeral del invierno, donde los vientos mas salvajes se transforman en suaves brisas matutinas. Es el momento en que el sol se abre camino desde muy temprano, y muere tarde en el horizonte oeste. Y entre ese calor placentero aparecen días de lluvias interminables. El agua caída del cielo rompe con la tranquilidad del entorno; Y de a poco va cesando, va tomando la forma de un ritmo acompasado y luego de una canción de cuna, de un susurro..Hasta quedar en la nada. Horas después las aves ya cantan nuevamente su sinfonía. Las plantas vuelven a despertar y los capullos muestran sus pétalos al sol. En los tres meses que se queda en la ciudad recubre todo de verde y colores vistosos, despierta la felicidad e invade con un aroma floral cada rincón. Luego se empieza a alejar, como la muerte se va para volver. Y los pocos restos de sus pasos dejan una suerte de añoranza y melancolía. ¿Quién va a dejarla ir?.
Como todo, lentamente se termina..Por último culmina en un caluroso verano de sol y sequía. En su final, la acompañan algunos días de luto donde el sol no sale, los pájaros no cantan, el agua no se mueve..Ella ya no está. Deberemos de esperar un año más, o tal vez un poco menos para verla regresar en forma de flor, adornada de perfumes y cantos. Deberemos de esperarla, porque tiene que retornar y devolvernos la alegría que robó cuando se fue.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Amarga satisfacción.

La satisfacción de saber que te superaste, que afrontaste tus miedos y tus inseguridades por los demás es lo más importante; la sonrisa en tu cara, fruto de ayudar a tus amigos. Pero todo el esfuerzo que hiciste no es motivo de festejo, solo estuvo bien, y nada más. ¿Por qué tienen que idolatrar a la gente que hace las cosas como es debido? Sin embargo queda adentro tuyo la ilusión de un merecido reconocimiento...Vos sabés que trabajaste muchísimo para llegar a donde estás, y pareciera que a los otros no les cuesta nada. Y es ahí cuando pensas: -¿Estoy exagerando, me estoy volviendo loca?.
Cerrás los ojos y querés que el problema pase, se vaya.. No entendés porque estás ahí parada siguiendo instrucciones que no te complacen. Obligándote a vos misma a pasar por cosas que no querés y que como bien sabes, no te hacen bien.
Vos te conoces, y tenes idea de las cosas que te gustan y las que no. Entonces ¿Es un sacrificio justificado o un capricho tuyo? Llamalo como quieras, para ellos solo significa que les fallaste, que no los apoyaste cuando lo necesitaban. Y ahí lo único que vale es tu decisión. Lo que hagas bien va a costarte cada gota de sangre, y lo que hagas mal va a pesar en tu conciencia. Elegí ¿Que castigo preferís?

viernes, 18 de septiembre de 2009

Lluvia

Yo no se, mirá, es terrible como llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, y va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa; y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

"Aplastamiento de las gotas."- Julio Cortázar

Lo mejor

Cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy feliz y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.


"Historias de cronopios y de famas"- Julio Cortázar.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Dos.

¿Como te lo hago entender? Ya no se que palabras usar, ni de qué forma encararlo. Es como si no quisieras aceptarlo...Como si yo hablara en vano, y las palabras te entraran por un oído y te salieran por el otro. Nunca pensé que fuera tan difícil; Jamás imaginé que este sentimiento era tan fuerte. No hay frases que quieras comprender, ya no se cómo decirlo. Ni porqué, ni cuando ni donde. Ya no se nada, me confundo. Sólo se que dos semanas es poco y mucho a la vez, que verte dos segundos no me alcanza, que desde que somos dos no dejo de pensarte. Mi problema es ¿Cómo te hago entender que te quiero tanto? Lo sabés, y me encanta. Ya no importa nada más, solo te quiero a vos y alcanza. Me hacés bien.

martes, 15 de septiembre de 2009

Hoy puedo ver.

Lo último que recordaba era cuando te vi desaparecer entre los coches, ese día donde el calor era infernal. Habíamos discutido, y yo, no pudiendo esconder mi carácter tan temperamental, dejé que te vayas sin ofrecerte una disculpa...Todavía te la debo. Minutos más tarde, me encontraba tirada en el suelo, rodeada de gente que intentaba ayudarme: Estaba totalmente inconciente (no se me ocurre la idea de estar "parcialmente" inconciente). Hoy, tres años después, cuando me lo cuentan no puedo creerlo..Llegó la ambulancia y me llevaron al hospital mas cercano, ahí recuperé la lucidez. No sabía nada de lo que había pasado desde el momento en que te fuiste. Los médicos dijeron que podía ser cansancio, pero yo sabía bien lo que era. Me faltabas vos. El simple hecho de verte desaparecer, y alejarte para no volver más me enloquecía. No quería estar sin vos, no podía. Y es recién ahora que entendí, que el amor no es para toda la vida. Muchos lo negamos, nos hacemos los ciegos y mentimos, creyendo amar por siempre a una persona. Pero hoy, ya sé que la historia no es así.. ¿Vos cuando lo habrás entendido? Tal vez seguiras pensando en el amor para siempre..Si lees esto, te pido disculpas; Conocías mi carácter, y lo poco que entendía sobre amor.

A la deriva

Ahí están, aunque no te guste. Lo podés sentir, pero sos incapaz de calmarlo. Son las miradas, amenazantes y devoradoras de los demás que esperan el primer error para echartelo en cara. Tienen el poder de hacerte sentir que no sos nada; Sin darse cuenta, bajan tu autoestima hasta que ya no queda más que una lágrima contenida en tus ojos. Pero vos querés demostrar que sos mas fuerte que eso, querés hacerles ver que no te van a ganar, que ellos no pueden juzgarte. ¿Vos creías que podías defenderte? Caés en la cuenta de que estás a la deriva..De sus pensamientos, de sus acciones,de sus críticas. Ellos son los únicos que te dan la gloria, o te sepultan apenas das un paso en falso. Y podés pasar tu vida entera intentando de escaparte..Ya ves, es dura esta realidad. Pero ¿Quién nos culpa? No queremos ser asi..No podemos seguir asi.

jueves, 20 de agosto de 2009

Viernes

La casa estaba silenciosa, y se podía oír el suave golpetear de las gotas de lluvia sobre la ventana. En esa habitación solo estaban ellos dos. Él en el amplio sillón de cuero; Ella en el marco de la puerta, lista para salir cuando sea necesario. Se lanzaban miradas furtivas, llenas de amor y odio. Sabían que habían cometido muchos errores pero ¿Qué más podían hacer? Si al fin y al cabo no eran de hierro, no eran máquinas...Ellos tenían sentimientos que no podían esconder.
Hacía tan solo cuatro horas que ella había llegado. Eran las seis cuando tocó el timbre y él acudió ansioso a invitarla a pasar. Primero fueron dos tazas de café, dulce y espumoso. Más tarde encendieron en hogar porque afuera el frío aumentaba y la noche empezaba a aparecer. Hablaron de sus vidas, de sus amistades, sus trabajos...El reloj cucú grande de la sala principal marcó las ocho y ambos se miraron. -" No es tarde, no te vayas ahora. Esperá a que deje de llover" le dijo él, intentando esconder el tono de súplica que lanzaba su corazón. Ella respondió:- "Todavía puedo quedarme un poco más; Si, es mejor que me vaya cuando la lluvia pare".
Fueron a la habitación, encendieron el televisor y pusieron cualquier película. Deseaban revivir los viejos tiempos, todas las tardes que pasaban juntos, aunque fuera como amigos. Él puso su mano sobre la de ella y le dijo: -" En verdad me hace muy feliz que vengas a visitarme". Ella sonrió porque nada podía responder.
Entre abrazos y caricias, la amistad tomó nuevamente la cara de un intenso amor, reprimido por el tiempo. La hora y media siguiente fue la demostración pura de ternura y compasión. Nuevamente sonó el reloj cucú; Eran las diez. Ella se levantó rápidamente de la cama se puso su abrigo y con la mirada perdida se apoyó en el marco de la puerta; Él se abrochó su camisa y apartando la mirada de esa cama, se sentó en el sillón de cuero.
Allí estaban un viernes lluvioso dos almas secretamente enamoradas. Ambos se arrepentían de lo que había pasado, no soportaban el peso en sus conciencias de haber demolido en ése acto de amor, tantos meses de abstinencia al otro. Él abrió su boca dispuesto a pedir perdón, pero ella no le dio lugar a sus palabras y se apresuró a decirle: -" Debo irme, ya es tarde". Y caminó hacia la puerta de salida. Él sin decir una palabra, le abrió y dejó que ella se fuera. Contempló con su mirada cómo aquella hermosa silueta se perdía entre las sombras de la calle, entre la lluvia.